La prostitución en Colombia es legal pero no está regulada. Las experiencias de otros países muestran que una regulación adecuada puede beneficiar y proteger a trabajadores sexuales y a sus clientes. En opinión de Alejandra Cadavid, Sara Hoyos y Julián Lopera ese es uno de los retos al que se enfrenta la prostitución masculina en Medellín: tener una adecuada regulación de esta actividad; el otro, es cambiar los estigmas que existen sobre ella para evitar la clandestinidad.

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¿Qué significa ser trabajador sexual en la ciudad de Medellín?

Esta pregunta motivó a los estudiantes de la carrera de pregrado en trabajo social Alejandra Cadavid, Sara Hoyos y Julián Lopera, a realizar una investigación con diversos trabajadores sexuales de la ciudad de Medellín, Colombia. Para su elaboración utilizaron dos ejes de análisis: el cuerpo y el espacio. A partir del primero pudieron observar que los hombres conciben su cuerpo como una herramienta de trabajo, por lo que otorgan especial importancia a su apariencia física ya que ésta determina el número de clientes que pueden llegar a tener, así lo comentó Alejandra Cadavid. 

Para muchos de los trabajadores sexuales que participaron en este trabajo el cuidado del cuerpo es fundamental, no sólo para tener una apariencia atractiva, también para tener buena salud. Alejandra Cadavid señala que esto se debe al riesgo constante de contraer alguna infección de transmisión sexual, pero también a los daños que pueden presentar por tomar diversos medicamentos para lograr erecciones prolongadas.

“Medellín es una ciudad en la que se encuentran muchas y diferentes ofertas de trabajo sexual masculino”. Ahí la sociedad tiene una postura “dicotómica” con respecto a la prostitución masculina: moralmente es rechazada y económicamente es vista como una actividad que permite la subsistencia de los hombres que la realizan, así lo comentó Julián Lopera.

La clandestinidad en la que los trabajadores sexuales realizan su actividad conlleva riesgos e inseguridad para ellos y sus clientes; sin embargo, esa clandestinidad es la única forma en que sociedades latinoamericanas, como la de Medellín, toleran ese oficio.

La prostitución es una actividad compleja y aunque en Colombia es legal ésta no está regulada. Las experiencias de otros países muestran que una regulación adecuada puede beneficiar y proteger a trabajadores sexuales y a sus clientes. En opinión de Alejandra Cadavid, Sara Hoyos y Julián Lopera ese es uno de los retos al que se enfrenta la prostitución masculina en Medellín: tener una adecuada regulación de esta actividad; el otro, es cambiar los estigmas que existen sobre ella para evitar la clandestinidad y mejorar las condiciones en que se realiza.

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Sesión de preguntas y respuestas (continuación de la presentación a partir del minuto 2:43):